20 años para cambiar el mundo

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El suelo cultivable ha sido dañado a lo largo de estos años debido a que se han utilizado abonos químicos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, dichos químicos han ido destruyendo poco a poco la capacidad reproductiva de la tierra. Cabe mencionar que el 60% del terreno cultivable está muerto o por decirlo con mayor propiedad ha sido literalmente envenenado.

Toda esta información se encuentra en el documental On a 20 ans pour changer le monde (Tenemos 20 años para cambiar el mundo). En este pequeño filme de una hora y media, se presentan personalidades del ámbito ecológico francés como Nicolas Hulot, el hoy ministro de la Transición ecológica y solidaria, y Louis Albert de Broglie, aristócrata propietario de un castillo en el valle del Loira donde experimenta con la agroecología.

Tenemos 20 años para cambiar el mundo, este es un documental donde se experimenta con la agroecología ¿funciona?

En el documental se dice que si el hombre se dedica a destruir el ecosistema, el castillo la Bourdaisière (su propiedad) existe para preservar la naturaleza.

Durante la grabación se presenta a un agricultor joven cuenta ante la cámara cómo su conversión a la agroecología fue cuestión de segundos. De acuerdo con El País, únicamente le bastó enterarse de que su padre, agricultor convencional como él, había contraído la enfermedad de Parkinson por el hecho de haber utilizado un pesticida para su campo.

El objetivo más claro que tiene Maxime de Rostolan, ingeniero y alma mater del proyecto, es demostrar que la agroecología es más rentable que la agricultura industrial.

Además, se demuestra que es esta la información científica lo que da pie a los lobbys y a los sindicatos a no modificar el modelo actual de producción agrícola.

En el documental, se destacan algunas cifras, entre ellas es que de aquí hasta el 2025 cerrarán el 60% de las explotaciones agrarias industriales francesas, esto debido a que consideran que la agricultura gala tendrá un futuro si se consiguen crear miles de microgranjas que sigan los principios de la agroecología y la permacultura.

Con ello se podría salvar a la tierra, se le daría trabajo a las personas y además se aseguraría una buena nutrición y una mejor salud a las futuras generaciones.

La directora del documental, Hélène Médigue, cuenta que ella nunca se propuso hacer un documental sobre la permacultura o la agroecología sino sobre “personas que actúan”, por eso la cámara sigue el movimiento de los protagonistas. Médigue confiesa que el punto de partida de su película es la búsqueda de sentido al sistema de alimentación. Y en tono agorero sentencia: “Yo no sé si tenemos 20 años para cambiar el mundo pero estoy convencida de que dentro de 20 años será demasiado tarde.

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