El compromiso de Heineken con el Medio Ambiente

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Heineken se compromete a aumentar su participación de energía renovable en la producción del 14% actual (energía térmica renovable y electricidad combinada) al 70% para 2030. Esto implica un objetivo de reducción del 80% en emisiones de carbono en comparación con el año base 2008. Durante 2017, la marca empezó varios proyectos en todo el mundo que contribuirán a lograr la ambición del 2030. Los objetivos serán verificados externamente por la iniciativa Science Based Targets.

La compañía toma en cuenta que su diversa y extensa huella geográfica plantea un desafío, ya que incluye muchos países de África, Asia y América Latina donde las soluciones de energía renovable no están disponibles.

La huella energética de Heineken en la producción es impulsada por la energía térmica (alcance 1 del Protocolo GHG), que utiliza para calentar las calderas empleadas en la elaboración de cerveza, y por la electricidad necesaria para el proceso de producción (alcance 2 del Protocolo GHG). Hoy, la división de esta combinación energética es 70% térmica y 30% electricidad.

La compañía ya ha incursionado en la electricidad renovable usando energía solar y eólica. Su fábrica de cerveza en Massafra, Italia es una de las cervecerías solares más grandes del mundo con una capacidad de 3,3 MW, mientras que la fábrica de cerveza Göss en Austria es carbono neutral. En Singapur, Heinekenestá elaborando cerveza con energía solar y en los Países Bajos, la empresa utiliza energía eólica y solar. Actualmente, el 29% del uso de electricidad global de Heineken es renovable.

Hoy, el 7% de la energía térmica utilizada por Heineken es alimentada por biomasa y biogás. Avanzar en la energía térmica renovable es mucho más difícil de lograr que la electricidad. La energía térmica renovable a menudo se autoproduce y debe ser confiable para mantener las cervecerías en funcionamiento. Además, hoy hay muy pocas soluciones comerciales disponibles.

Sin embargo, la compañía también ha experimentado el impacto positivo que las soluciones térmicas renovables pueden tener en las comunidades en las que opera. El desperdicio improductivo de las comunidades puede convertirse en energía y proporcionar ingresos a la población local. En Vietnam, por ejemplo, la empresa compra cáscaras de arroz de los agricultores locales para calentar sus calderas. En Brasil, una nueva caldera de biomasa se prendió en 2017 en la fábrica de cerveza de la empresa en Ponta Grossa, utilizando exclusivamente astillas de madera de empresas de reforestación certificadas.

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