DESASTRES NATURALES

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En las últimas semanas se han registrado diversos fenómenos naturales alrededor del mundo. Existen muchas teorías sobre si cada uno de ellos tiene algo que ver con el cambio climático y el calentamiento global. Así mismo se cree que también es la falta de cuidado que le damos al planeta.

Cómo recordaremos, hace poco se presentó el huracán Irma y dejó a su paso a miles de afectados a su paso. El número estimado de fallecidos es de 60 y por si fuera poco, días después se presentó el huracán María con sus vientos de 260km/h.

El 19 de septiembre, México fue sacudido por un terremoto de 7.1 de magnitud que causó al menos 325 muertes a casi una semana de que ocurriera, apenas 12 días después de sentir el mayor sismo en un siglo, de 8.2, que mató cerca de 100 personas en el sur del país.

Mientras tanto, en Asia las lluvias monzónicas dejaron mil personas muertas en Bangladesh, India y Nepal.

Terremotos

De acuerdo con el British Geological Survey, el centro británico de geociencia, todos los años ocurren un promedio de 15 terremotos de magnitud superior a 7, considerados como de grande proporción.

Hasta el momento, seis terremotos superiores a magnitud 7 han sido registrados, según los datos actualizados de la organización no gubernamental World Earthquakes, que categoriza los movimientos sísmicos en todo el mundo.

En 2016, se registraron 17 terremotos con magnitud superior a 7.

Huracanes

Los huracanes son más frecuentes debido a que la cantidad e intensidad de tormentas de grandes dimensiones registradas este año está por encima del promedio anual.

¿Cuál es la causa principal de esto? de acuerdo con los especialistas, el aumento de potencia de esos fenómenos es el calentamiento global.

Shuai Wang, investigador de la Facultad de Ciencias Naturales de Imperial College, en Londres, explicó que el promedio de huracanes en el Atlántico es de 6.2, de acuerdo con el registro histórico realizado entre 1968 y 2016 por la Administración Atmosférica y Oceánica de Estados Unidos (NOAA).

Antes de la finalización de la temporada de tormentas tropicales en el Atlántico, ya se han registrado siete huracanes, cuatro de estos de grandes proporciones, cada uno de ellos está clasificado en categorías superiores a 3 en la escala Saffir-Simpson, que establece la medida según la intensidad de los vientos y su potencial destructivo.

“Aún es temprano para saber cuántos huracanes tendremos en 2017. Sin embargo, podemos decir que hemos tenido tempestades más intensas superiores al promedio histórico”, afirmó Wang.

En el mes de agosto, el Huracán Harvey dejó serias afectaciones en los estados de Texas y Luisiana. A su paso dejó por lo menos 47 personas muertas. Días después llegó a Tierra el huracán Irma, el cual afectó a varias ciudades en el Caribe y en el sur de Florida. A su paso dejó a más 60 personas desaparecidas. Irma tuvo vientos de hasta 260 km/h. Este mismo huracán también arrasó con Puerto Rico y pasó por las Islas Vírgenes Americanas de EU.

Temperaturas extremas

Las altas temperaturas del océano alcanzadas este 2017 pueden haber contribuido a la fuerzas de los ciclones, esto de acuerdo con el meteorólogo Bob Hensen, de Weather Underground.

“Antes del final de este año, ya alcanzamos más tormentas que el promedio anual del anterior”.
Según Hensen, el cambio climático ha provocado el aumento en la intensidad de huracanes en las últimas tres décadas. 2005 fue el año de más huracanes -15 en total, incluyendo Katrina, que dejó por lo menos mil 800 muertos en Estados Unidos.

“Podemos estar teniendo huracanes más poderosos asociados con el fenómeno del calentamiento global. La temperatura del agua afecta la intensidad de la tormenta, aunque no haya evidencia de que influya en la cantidad”.

La opinión de que el calentamiento global juega un papel relevante en la intensidad de los huracanes es compartida por el investigador Shuai Wang, que prevé tempestades cada vez más fuertes si no se llegan a tomar medidas para revertir el aumento de la temperatura en los océanos.

“Un huracán es como un motor que necesita combustible. Lo lógico es que, con el cambio climático, el océano se torna más caliente y genera más energía para el ciclón, el cual acaba causando más estragos cuando toca tierra”.

“Las temperaturas más altas favorecen la evaporación de agua. Un ambiente húmedo de la atmósfera conduce a lluvias más fuertes”.

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