El Combate Contra el Bullying

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En este salón de clases los niños no llevan uniforme, están descalzos y a punto de comenzar una de sus lecciones antibullying. Ésta es la Turku International School en Finlandia, país donde el 90% de los colegios tiene clases dedicadas específicamente al combate del acoso escolar como parte de un programa implementado a nivel nacional llamado KiVa.

En Finlandia ningún menor tuvo que morir para que se comenzara a estudiar y combatir el acoso escolar, a diferencia de México. En nuestro país, el presidente Enrique Peña Nieto presentó una iniciativa preferente para combatir el bullying cuatro meses después del fallecimiento de un niño en una secundaria en Tamaulipas.

En 2006, el gobierno finlandés decidió que se implementaría un programa nacional antibullying para todas las escuelas del país, las cuales, por ley y desde años atrás, ya tenían sus programas contra el acoso escolar.

KiVa nació después que diversas investigaciones realizadas por la Universidad de Turku demostraron que tener un programa antibullying distinto en cada escuela realmente no reducía el acoso escolar ni la victimización.

Con financiamiento del gobierno finlandés, la Universidad de Turku desarrolló el programa, lo puso en práctica de 2006 a 2009 en 234 colegios, evaluó los resultados y concluyó que KiVa “reduce el bullying y la victimización significativamente”.

Después que se demostró la efectividad del programa, el gobierno finlandés decidió lanzarlo a nivel nacional en mil 465 escuelas en 2009. Actualmente, el 90% de las escuelas finlandesas están inscritas en el programa KiVa.

Además, el programa ya ha sido exportado a los Países Bajos, Nueva Zelanda, Bélgica, Estonia, Gales y Delaware, en Estados Unidos, y el material que contempla -libros, cuadernos, guías para padres y juegos multimedia- está en proceso de ser traducido al español para que cualquier país de habla hispana pueda comprarlo y comenzar a implementarlo en sus aulas.

En este país nórdico el bullying y su combate comenzaron a ser investigados en los años 90 de la mano de la profesora Christina Salmivialli del departamento de Psicología de la Universidad de Turku, sin ningún hecho trágico como antecedente. De hecho, en esos años y a nivel global, Finlandia tenía niveles de bullying menores a los de otros países, según Johanna Alanen, investigadora de esta institución educativa.

¿Cómo funciona?

La profesora Helinä Rahman comienza la clase antibullying en lo que en México sería el equivalente al 2° de primaria. Ahí están Nikita, Dzemal, Joonatan, Ranya y otros niños y niñas que tienen aproximadamente 8 años de edad.

El programa KiVa tiene dos ejes principales de acción: el preventivo y el de intervención. Las clases que imparte la maestra Rahman y otros profesores son parte del método de prevención del bullying, en el cual se enseña a los niños a dialogar y a encontrar soluciones a los conflictos a los que se enfrentan día a día.

Cuando se detecta un caso de bullying en cualquier escuela que implementa este programa, es ahí cuando comienza el método de intervención.

“Tenemos claramente una estructura sistemática para lidiar con ello”, explica Johanna Alanen. Todo comienza con lo que llaman el “equipo KiVa”, el cual consiste en dos o tres miembros de la escuela –maestros, directora, consejera…-, que hace frente a cada caso cuando aparece.

La profesora de primer grado, Pirjo Lammila, es parte del “equipo KiVa” en la Turku International School. Lo más importante es que los niños aprendan a reconocer el bullying y sepan que no tienen por qué soportarlo, dice.

La “maquinaria antibullying” comienza a funcionar cuando un niño se acerca al equipo KiVa o algún otro maestro para confesar que sufre acoso escolar; también empieza cuando algún compañero se acerca a un adulto para informar que un niño sufre acoso.

La profesora Lammila explica que los alumnos de 5° y 6° grado se reúnen con ella cada semana para informar si han detectado algún caso de bullying entre los niños más pequeños.

Cuando se detecta un caso, el “equipo KiVa” comienza el diálogo. Primero se reúne con la víctima y después, por separado, con el victimario. “Es muy importante escuchar las dos partes”, dice Pirjo Lammila.

¿Qué sigue? Los niños, cada uno por su parte, deben pensar qué hacer para evitar situaciones violentas. Después de dos semanas de la primera reunión, el “equipo KiVa” se reúne de nuevo con la víctima y el agresor, también por separado, para evaluar cómo ha cambiado la situación.

Si no mejora, ahora se reúnen con ambas partes y después con los papás. Según estudios realizados por investigadores de la Universidad de Turku, el 98% de las víctimas que han tenido discusiones con los “equipos KiVa” en sus escuelas han sentido que su situación mejoró. Aquí todo gira en torno al diálogo porque este programa no contempla sanciones, esas ya dependen de cada escuela, es una decisión independiente.

Otro de los aspectos fundamentales de KiVa es que considera que el bullying no sólo es un fenómeno entre el agresor y la víctima. Johanna Alanen explica que es un fenómeno de grupo. “Los niños testigos juegan un rol importante, principalmente al parar el bullying. Aquellos que lo refuerzan no están bulleando, pero están como audiencia y dan señales verbales y no verbales que indican que el bullying es aceptable. Si se ríen, por ejemplo, premian al agresor”, explica Alanen.

Con KiVa “influenciamos a toda la gente en la escuela. Agresores, víctimas, reforzadores de agresores, defensores de víctimas. El bullying no es aceptado en absoluto”, asegura la investigadora finlandesa.

¿Y cómo saber si KiVa funciona? Cada año, los estudiantes de cada escuela deben llenar dos formularios. El primero, a principios de curso, para detectar los niveles de bullying en el plantel; el segundo, a finales de año, para evaluar la prevalencia de bullying y victimización en la escuela.

A los niños se les pregunta:

*¿Qué tan seguido has sido bulleado en la escuela durante los últimos meses?

*¿Por cuánto tiempo has sido bulleado?

*¿En estos últimos meses le has dicho a alguien sobre el bullying que padeces?

La psicóloga Jatta Auremaa hace énfasis en algo importante para los finlandeses, tan importante que está estipulado en la Constitución: “todos los niños tienen derecho de ir al colegio, sentirse bien, seguros y felices”.

Aquí en México, el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Distrito Federal estableció desde 2010 el programa Juntos Contra el Bullying para atender reportes de padres de familia y estudiantes sobre acoso escolar.

Según el director de Comunicación Social del Consejo, Francisco Hoyos, esta organización civil ha adaptado algunos de los principios y metodologías que Finlandia utiliza para combatir el acoso escolar, principalmente dos aspectos.

“Siempre les decimos a los niños lo que no pueden hacer, pero nunca les decimos lo que pueden hacer y a lo que tienen derecho. Eso les funcionó muy bien en Finlandia y a nosotros también aquí. Los niños tienen derecho a decir lo que no les parece, a expresarse”, dice Hoyos.

Además, a Finlandia también le funcionó que “los niños y jóvenes narraran cuáles eran las fuentes de agresión. Lo que vemos, y vieron allá, es que hay una desconexión absoluta entre los padres y lo que sucede en la escuela; entre los maestros y los alumnos. Los que tienen la información precisa de lo que está pasando son los niños, y ellos son a los últimos a los que escuchamos”.

Fuente: Animal Político

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